Hace unos días me encontré a Karen Villeda (México, 1985) luego de una lectura o una presentación o whatever. Uno de los comensales mencionó que Karen había ganado el Premio Punto de Partida, de la UNAM. Al día siguiente me metí a punto en línea y busqué el texto de Karen a quien nunca había leído antes. Lo que leí, la verdad, me dejó alelado, como desde hace tiempo no me dejaba alelado un poema.
El texto se llama Lexicografía y se compone de cinco partes. Punto de partida publicó la primera y la revista poblana Crítica, la segunda.
El texto es desplazamiento de la materia verbal. Revela la distancia entre lo que se enuncia y lo nombrado y asimismo inquiere, cuestiona y pone en jaque ciertas jerarquías corporales y ciertos roles sexuales, o sea, lexicales. Lo sexual como eje cromático, su ubicación en un lenguaje rastreabe, una situación establecida en un paragigma lingüístico. De ahí, que Karen explore no la estabilidad aparente del paradigma, sino su construcción en el imaginario social, es decir su movimiento, sus ausencias. Si la lexicografía es la "técnica de componer léxicos o diccionarios", el poema de Karen es un un viento negro, una várice portátil, una bruma de palomas, un virus instalado en nuestro léxico institucionalizado. De ahí que la sintaxis de "Lexicografía" no sea fluida, sino entrecortada, balbuciente; baches incómodos en un pavimento riguroso; su función se limita a indagar la fragilidad de una quimera, la del lenguaje.
La palabra queda enmedio de la aridez y el cuerpo. Palabra al margen. Oblicua. Intermitente en el intervalo. La opacidad del nombrar es la incapacidad del nombramiento, toda enunciación es desvío y, por tanto, devenir; y por tanto, distancia, trayecto, ausencia. Ausencia y, por tanto, desmesura. "La inscripción les dice: "Ocúltate en el Zorzal"; "Desprendimiento de posibilidad".
El texto es marca de ausencia. Entre Jabés y Valente. Velar insomne: "¿Cuántos preceden al apotegma del calvario: la próstata cancerígena, el descenso de la columna vertebral, la calvicie, el desgaste de la astucia lingüística, las rugosidades de la piel, los lentes de aumento, la parsimonia, el Alzheimer..."
Rodrigo
intentó a las 12:58 PM
viernes, septiembre 19, 2008
Nos pusimos a cimentar epopeyas. La señorita Pizza dentada decía: "Yo soy el señor abatido en la penumbra". Yo le decía: "No, tú eres del género femenino y ya vete con tus pamplinas a joder otro lado". Luego acontecía lo brumoso y la levedad. Aparecían serruchos en el camping "Transparencias". Aparecía el drama y la representación inconclusa. Aparecían mallas que atravesaron los terapeutas con nuestras cañas, con nuestra diáspora de rostros. Luego vinieron Almodóvar y Tarkovsky a decirnos que llegarían sin avisar.
Rodrigo
intentó a las 4:30 PM
El grupo de leñadores de la Avenida Álvaro Obregón esta constituido por el "maldito guajiro", el "hijo de la chingada", el "te voy a matar", el "ya te olvidé" y El Pipila. Solían fotografiarse con los peatones de la colonia Roma. Solían echarse unos fados frente a tu oscura multitud. Solían convencerte de lo que no debías hacer. Eran vacilantes en el rigor materno. En colocar mi boca en tu pezón y soñar con grandes taladas y con amplios tragos lechosos. Eran fascinantes colectivamente. Eran orgullosos y distorsionaban los panoramas con mis machetes.
Rodrigo
intentó a las 4:30 PM
sábado, septiembre 13, 2008
El antro “La mujer barbuda”, ubicado en Alfonso Reyes, entre Zitácuaro y Sombrerete, posee una concurrencia extraña. Los comensales, todos ellos chicos condechi, llegan desde temprano. Algunos portan paraguas; otros, las medallas condecorativas que les obsequiaron sus bisabuelos porfiristas; unos más zigzaguean con ebriedad antes de acomodarse en los reposets de pana con los que está acondicionado el espacio. Los vasos en los que sirven las chelas son extraños. Son peludos; cuando bebes una sientes que estás saludando a un orangután.
Rodrigo
intentó a las 11:54 AM
El general Miramón siempre fue proclive al yakisoba. Sentía placer cuando enderezaba sus fideos. Los progresos de su emoción eran exhibidos en las plazas públicas, en las rotondas nacionales y en las instituciones de la justicia. Los tallarines desovaban plenitudes, tribulaciones poderosas, modos del subjuntivo. El general Miramón freía el chow mein en una cacerola hirviente en la que colocaba aceite vegetal. Añadía carne de vaca, pollo, o cerdo; y también col, cebollas o zanahoria. “¡Ay qué sabroso!”, decía el general repasándose sus bigotes con el dedo índice. Vertía un poco de agua para desenrollar los tallarines. “¡Ay qué sabroso! ¡Ay, ora sí me los chingo, me los voy a chingar a toditos todos, a todos toditos me los chingaré!”, repetía permutando sus frasecitas.
Rodrigo
intentó a las 11:46 AM
miércoles, septiembre 10, 2008
Fragmento del diario del señor Arnaldo del lunes 25 de agosto que arroja algunas pistas sobre el crimen
...El grupo de terapeutas “Diálogo interdisciplinario” se reunió en la cabaña de la señorita Pizza dentada, integrante distinguida de esta selecta asociación. Tomaron asiento hasta que percutieron las butacas. A las 20:15 comenzaron las ceremonias. El más alto y apuesto boleó los zapatos de los aprendices. La mas bella leyó con sordina el “Libro de Job”. Actuaba con gran oficio. Gesticulaba. Acuñaba torrentes de luz en las albóndigas alojadas en las bocas de tus usuarios. La audiencia prodigó su gozo cuando la barbuda dijo: “Había en el país un hombre llamado Job. Este hombre era íntegro y recto, temeroso de Dios y alejado del mal…”. La lectora demostró apego a la narración, a los pesticidas y al charol de los calzados. Aplauso tras aplauso. Brindis tras brindis. Luego de chupar los calcetines, el joven apuesto recitó “Ay mamá Carlota”. Más tarde, entró la señora fornida. Aunque sólo percibimos su sombra, todos escuchamos lo que musitaba: “Ay manita, te vengo a dejar tu biberón; no te andes haciendo guaje con los alegatos de ese maldito guajiro, ve y ponle unos chingadazos que ya estuvo bueno de tanto argüende…”. Tras la tertulia, vino Orides a echarse un palomazo que dejó hecho de pura armonía a nuestro ecosistema:
Construir torres abstractas pero la lucha es real. Sobre la lucha nuestra visión se construye. Lo real nos dolerá para siempre.
Rodrigo
intentó a las 3:57 PM
domingo, septiembre 07, 2008
Documento hallado en una boutique cerca del camping
Me gustaría elaborar tu rostro. Me gustaría envolver tu rostro en papel aluminio. Comprimir tu rostro. Compartirlo. Reducir tu rostro. Guardarlo en una bolsa del pan. Atesorarlo como emblema en mi llavero. Guardar un llavero con tu rostro en mi cartera. Me gustaría guardar la textura de tu rostro en mi piano de cola. Domesticar tu rostro. Remojarlo. Dominarlo. Perder la información de sus facciones: de su nariz, de su hocico, de sus pómulos, de su ojos. Perder sus labios y su dentadura. Me gustaría olvidar sus belfos, sus lóbulos. Me gustaría palpar los pliegues de tu rostro. Devolverle su gesticulación.
Rodrigo
intentó a las 1:14 AM
sábado, septiembre 06, 2008
Me gustaría elaborar una imagen cuya representación te gustase tanto, tanto... Esta imagen sería algo especial y único... Su grandeza no tendría que ver con su sofisticación sino con... Esta imagen sería bella y hermosa... Tendría el color de la estrellitas que te ponían en la frente cuando hacías bien las planas en prepri...
Rodrigo
intentó a las 9:29 PM
Poema colectivo construido por el grupo de terapeutas "Diálogo interdisiplinario".
Fenómenos mestizo Yoko Ono Fluxus Mi ombligo Mapas y continentes Buenos Aires y Montevideo No estés chingando La dinsatía de los omeyas Andalucía para peatones Encontrar erratas en mi contrato Soy testigo Soy bobo Soy vacuo Soy concreto y real No estés chingando Esquema clásico Tarkovsky
Rodrigo
intentó a las 9:21 PM
La imagen del post anterior hace referencia a un curso de balística que el general Miramón, Hugo, Paco, Luis y la srita. Pizza dentada atendieron durante la semana pasada en el camping "Transparencias". Una semana después, aparecieron sus cuerpos en condiciones que nos es difícil describir. En su habitación se encontraron estandartes cobrizos y algunas imágenes pornográficas que exhibimos a pesar de nuestro pudor.
Rodrigo
intentó a las 9:12 PM
Eu nao falo. Balística. Conseguir un teléfono celular. Dirigirme a la heladería. Reestablecer los vínculos. Memorizar ciertas conversaciones con los padres y las madres. Deletrear. Describir. Proferir. Me gustaría encriptar las identidades de aquel grupo de terapeutas. Ahora que se puso de moda, escribir un reggaeton. Pide ayuda a un integrante de nuestro equipo, estúpido pequeñoburgués.
Rodrigo
intentó a las 8:58 PM
Nos habíamos estacionado. Una turba de costumbres nos habían precedido en el estremecimiento. Yo quería un poco de totopos. Quería un poco de tus molletes con pico de gallo. Tomamos un vasito de jugo de naranja para ver si nos incorporábamos a la bocacalle. Se trataba de un barrio húmedo. De aquellos donde las farmacias tienen calcomanías con obituarios. Donde las precipitaciones te manchan lo pantalones azules. Yo quería conocer a las amapolas. Quería correr una carrera de cinco kilómetros. Pero mis rótulas estaban maltratadas. Quería que me mostraras tu falda. Recuerdo a los perros callejeros que olfateaban nuestros desperdicios. Luego, lo recurrente: el pinole, el teclado negro, la cutícula destrozada de nuestros pulgares. Prosegíamos, prosegíamos... Yo me senté en el retrete a leer un libro de Jorge Guillén.
Rodrigo
intentó a las 2:34 PM
jueves, abril 24, 2008
OP. 133
Una copita de vino, violenta y disonante, durante altas horas de la noche mientras descifras las grafías de San Clemente. Ya son las 0:14. Ni tan altas, apenas las 23:25. Escuchó a Дмитрий Дмитриевич Шостакович y me dan ganas de otra más, sólo una, no abusemos de la afirmación testimonial. Cruzas la pierna. ¿Serán esos violines?, ¿o la lectura del autor jocoso?, en todo caso debemos escribir aquel ensayo en cirílico. Ensamblas ambos pulgares. Es una cita de Große Fuge. Resulta tan escasamente popular que desean que escribas un final legible. Un comienzo impetuoso que se desdibuja. El vino es barato –eso sí– pero sabroso. Llevas los puños a los ojos. Ahora el octavo cuarteto, caro poema. Daniel Gregory Mason lo llamó “repelente”. Creo que está en el décimo cuarteto. Suponemos que la vida es intensa y contamos con información tan núbil. Infinita tristeza. Aunque gritas y provocas temor, después de unos minutos te serenas. Sin indicio alguno, las secciones se quiebran y aparecen texturas desconcertantes. Rompieron aquel diario y tiraron cada una de sus hojas por la ventana. Encerrados en el salón hasta que encuentren al culpable. ¿Cómo se llama la novela de Levrero? Mareo precoz. Tentativas ante un discurso vacío. Suspensión y vómito. El inicio es deficiente.
Rodrigo
intentó a las 11:54 PM
sábado, febrero 23, 2008
El fragmento 13 de "Caminos del espejo" del livro Extracción de la piedra de la locura, de Alejandra Pizarnik, ziempre me ha llamado la atensión. Desaparición: Simulación: Presencia. Se acude a la carencia, a esta humillación donde escuchamos estas aspas de mi ventilador. Pasará el tiempo de las provocaciones. Esas mismas aspas formarán los muros de tu cabaña y estas mismas aspas serán los objetos que coloquemos en el frutero. Percibiremos la higiene de los baños públicos.
CAMINOS DEL ESPEJO
I Y sobre todo mirar con inocencia. Como si no pasara nada, lo cual es cierto.
II Pero a ti quiero mirarte hasta que tu rostro se aleje de mi miedo como un pájaro del borde filoso de la noche.
III Como una niña de tiza rosada en un muro muy viejo súbitamente borrada por la lluvia.
IV Como cuando se abre una flor y revela el corazón que no tiene.
V Todos los gestos de mi cuerpo y de mi voz para hacer de mí la ofrenda, el ramo que abandona el viento en el umbral.
VI Cubre la memoria de tu cara con la máscara de la que serás y asusta a la niña que fuiste.
VII La noche de los dos se dispersó con la niebla. Es la estación de los alimentos fríos.
VIII Y la sed, mi memoria es de la sed, yo abajo, en el fondo, en el pozo, yo bebía, recuerdo.
IX Caer como un animal herido en el lugar que iba a ser de revelaciones.
X Como quien no quiere la cosa. Ninguna cosa. Boca cosida. Párpados cosidos. Me olvidé. Adentro el viento. Todo cerrado y el viento adentro.
XI Al negro sol del silencio las palabras se doraban.
XII Pero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy sola y escribo. No, no estoy sola. Hay alguien aquí que tiembla.
XIII Aun si digo sol y luna y estrella me refiero a cosas que me suceden. ¿Y qué deseaba yo? Deseaba un silencio perfecto. Por eso hablo.
XIV La noche tiene la forma de un grito de lobo.
XV Delicia de perderse en la imagen presentida. Yo me levanté de mi cadáver, yo fui en busca de quien soy. Peregrina de mí, he ido hacia la que duerme en un país al viento.
XVI Mi caída sin fin a mi caída sin fin en donde nadie me aguardó pues al mirar quién me aguardaba no vi otra cosa que a mí misma.
XVII Algo caía en el silencio. Mi última palabra fue yo pero me refería al alba luminosa.
XVIII Flores amarillas constelan un círculo de tierra azul. El agua tiembla llena de viento.
XIX Deslumbramiento del día, pájaros amarillos en la mañana. Una mano desata tinieblas, una mano arrastra la cabellera de una ahogada que no cesa de pasar por el espejo. Volver a la memoria del cuerpo, he de volver a mis huesos en duelo, he de comprender lo que dice mi voz.
Rodrigo
intentó a las 11:05 AM
sábado, febrero 16, 2008
redención, redención...
Rodrigo
intentó a las 2:08 PM
Chantal Maillard (Bruselas, 1951)
De Hilos (Barcelona, 2007)
La mano. Palma hacia arriba. Pero también los ojos. Están los ojos. ¿Y la mano? La mano se esfumó. Aunque ahora ya no. Por un instante, mientras los ojos. Y de nuevo, ahora, al recordarlos. De la mano a los ojos, trazar un vínculo. Decir de - -a, llevar el hilo. Un hilo. Corto. Por ahora. Los ojos, pues. Moviéndose. Oblicuamente. La mano ya olvidada. O no del todo: está el hilo. El otro extremo del hilo. ¿Está? Suelto. Debe estar, puesto que llevo este extremo a los ojos. Es una deducción. Y la memoria del hilo, en su inicio. Conviene recordar para aplicar la lógica. Porque la mano ya no está. O no estaba, porque ya sí, ya otra vez, la mano, y vuelta a empezar. Para eso la escritura. Para saber que vuelta a empezar. Puesto que llevo este extremo a los ojos. Sin puesto. Porque lo anterior no. Obviar lo anterior. No estaba escrito. Alguien dice tiempo --¿tiempo?--. Obviarlo. También. Llevar los ojos, sí, pero no aquellos, otros ojos, ojos-ahora hacia la izquierda del cuaderno. Deslizarlos. Leer lo escrito más arriba, donde llevo este extremo a los ojos. La memoria del hilo. Y de la mano. Había hilo. Borrar había hilo. Demasiado tarde. Imposible volver donde la mano. Aunque ahora sí, pero en presente. Hay mano. Decir había. Había mano. Porque de lo contrario no hay vuelta atrás. Y tampoco hay avance --¿avance?-- tampoco hay avanzar. Avanzar es dar pasos fuera. Aunque eso ya lo dije en alguna parte, ¿o era partir?, partir es dar pasos fuera. Es igual. Con el hilo. El mismo hilo. El que dice mano. Aquí, al menos. Y llega hasta los ojos.
Rodrigo
intentó a las 10:43 AM
Cuando al principio del "Purgatorio" Dante dice "que renazca la muerta poesía", ¿a qué se refiere?, ¿cuando estuvo muerta la poesía?, ¿está muerta la poesía?, ¿si estuvo muerta la poesía, se deduce que en algún momento estuvo viva?, ¿el tránsito por el infierno mato a la poesía?, ¿el paso por el infierno hizo que renaciera la poesía?, ¿es posible una lógica y una imagen legible del infierno?, ¿cuál es la lógica de una proposición donde resurgimiento de la poesía tiene como causa la pertenencia del enunciador a las musas?, ¿la poesía dota de legibilidad al infierno?, ¿puede la poesía cruzar el infierno?, ¿cuando Alejandra Pizarnik o cuando el enunciador de Alejandra Pizarnik dijo que sólo quería ir hasta el fondo cruzaba el infierno, el infierno de la poesía?, ¿mentía Rimbaud cuando tituló su libro Una temporada en el infierno?, ¿por eso no regreso?, ¿por eso no regresaron Rimbaud y Pizarnik?, ¿el infierno en la poesía es un vano espejismo producto de un romanticismo mal digerido?
"Ma qui la morta poesì resurga, o sante Muse, poi che vostro sono"
Rodrigo
intentó a las 10:21 AM
martes, febrero 12, 2008
sí, escribamos, con nuestras sesudas cabezas, sesudos ensayos para sesudos lectores. utilicemos un vocabulario rocambolesco plagado de "isotopías" e ingenuidades. pongámonos epigramáticos, catúlicos. justifiquemos nuestra mediocridad, justifiquemos la mediocridad de nuestros contemporáneos. no cuesta nada, teóricos hipócritas. al fin y al cabo todo es una cuesitón de merecimientos, de legitimidad, la cornucopia salpica bondades y estupores. demos los pasos correctos en la estrategia para subir al estrado, no se muevan muchachos que ya va llegando su tiempo. hace poco leí en una revista a uno de esos sesudos autores hablando de quienes tenían "merecimientos" para obtener un premio de poesía y quienes carecían de esos "méritos", en eso consistía el bodrio. claro, para este joven poeta, quien obtiene un premio se convierte en uno de esos sacerdotes que otorgan el sacramento eucarístico en esta especie de misa de difuntos que es la Gran Literatura Mexicana, y todos queremos salir en la foto, ¿no es así? Música, maestros. Ya alcanzo escuchar los primeros acordes de este gran vals brillante.
Rodrigo
intentó a las 2:49 PM
jueves, febrero 07, 2008
Aquellos extraordinarios bates (del béisbol, no de otra cosa) creen que lo merecen todo. Tienen fe en las condecoraciones que ostentan en su pecho, en los gestos displicentes con los que públicamente se conducen, en la administración cuidadosa de su "carrera poética", ¿y cómo no, si tienen toda la estatura de Grandes Vardos?
Sus diatribas tienen decoro y consistencia. Veamos una muestra de aquellos exquisitos de la Literatura Nacional: "Algo debe andar mal, muy mal en Dinamarca, si se piensa que esto (el declarar desierto el Aguascalientes) sucede en un medio donde un considerable número de poetas vive consagrado al oficio, publica libros, colabora con poemas en revistas y periódicos, escribe ensayos y notas, goza de apoyos del Estado, concurre a talleres o los coordina y asiste a todo clase de actividades relacionadas con la poesía. No sólo eso: un país que goza de un amplio reconocimiento, sobre todo en el mundo de habla hispana, por la calidad de sus poetas".
Lo extraño es que tales reclamos únicamente aparecen cuando les conviene a estos figurones; es decir, cuando se les niega el biberón. Me confieso usuario frecuente del vicio de los cínicos, por lo que me permito la autocita para complementar las palabras extraídas de la luciente misiva enviada al "directorio de poetas" del ofendido. En el marco del cuestionario elaborado por Daniel Téllez "15 preguntas 15 /libro colectivo/ [FIL POLITÉCNICA IPN] [8 poetas]", afirmé lo siguiente:
"Desde la década de los 70, los poetas mexicanos han permanecido sordos, críticamente, frente a escrituras de otros países. Más que en cualquier nación de América Latina en México hay una tradición de antologitis. Se publican regularmente una gran cantidad de antologías, diccionarios y muestras (aquí cualquier eufemismo es válido) de escritores mexicanos y no mexicanos. A la par existen editoriales mexicanas que portan en su catálogo una presencia considerable de autores de distintas partes del mundo. Es decir, los poetas mexicanos tienen acceso a lecturas diversas y heterogéneas. Sin embargo, la mayoría son perezosos y conformistas. Sus escrituras son poco porosas en dos sentidos: frente a su propio contexto sociohistórico y frente a las escrituras que se producen en otros países hispanohablantes y en otros idiomas".
"Es posible que un factor malicioso que ha nutrido la pereza y la abulia de los poetas mexicanos sea la función protectora que ha asumido el Estado. Como en ningún país de América Latina, en México existe una estructura orgánica amplia, organizada y muy costosa al servicio de los escritores: premios, fondos editoriales, becas y tutorías. Tener un sistema con estas características es un arma de doble filo. Por una parte garantiza la sana competencia entre los aspirantes, la producción de "libros de poemas" y las actividades culturales realizadas por los poetas, y por otra aisla a la producción de estos bienes. El resultado es que muchos de nuestros grandes vates favorecidos por nuestro infalible sistema de becas, premios y tutorías son unos completos desconocidos fuera de nuestros país. Son unos desconocidos porque sus obras son poco consistentes o francamente mediocres y deplorables. Son unos desconocidos porque han vivido del apapacho del sistema y nunca se han confrontado".
Oficiar antologías, obtener becas, premios y reconocimientos es un buen recurso para inflamar el ego y pasarla bien. Pero de ahí a pensar que por eso lo merecemos todo...
Que se ponga el saco quien lo considere pertinente. Quien no, no.
Rodrigo
intentó a las 12:49 PM
martes, febrero 05, 2008
nubes
La vida de los asistentes a tu autoconmiseración. Aquella enfurecida me observa. Los nimbos definen al oscurecido: me observa me amenaza, aplicas tu stacatto. Obesas placas de agua en la proximidad del aro. Lleva a cabo tus malabares en los contornos, protuberancias del nadie. Glenn Gould es tu masa difusa.
Las fotos con rúbrica o sin rúbrica. La foto de tu opacidad es una nube esfumándose por aquella angosta faja de sombra. La foto del impoluto es señal inequívoca de precipitación. Higiene mía: ¿recuerdas la intensidad de mis baches en el 1991, en el 2005 o 2007? Se impuso en aquellas prácticas del automatismo, del vencido por su raza, subordinación al abatimiento. Turbulencia e intemperie en los Cielosbaldíos.
Daniel me dijo que se llaman cúmulos. Aquellos marranos corriendo en lo celeste con rumbo a. A la Sagrada lengua. A la ideología de tus cuadernos. Prosiguieron los cirros varados en la inconstancia del singular, en la escasez de tus pronombres: del yo, del tú, del él. De tu libido que muestra un clima estable, no habrá tormenta, cautivos de nuestros puntos de referencia. Tu simulación. Efemérides quiere decir párpados que toco en la noche. Quiere decir para el baile antropófago. Las estrías del cielo producen estelas. ¿Aroma de mejorana?
Rodrigo
intentó a las 11:44 AM
poema
siempre en construcción montaje/desmontaje/andamio/
autopista
anfibia supercarretera
hacia lo que no/ así es que nohay,
nuai/ renuncio a lo ido